12 estrategias para fomentar el buen comportamiento de los alumnos

Por la Dra. Diane Myers, vicepresidenta sénior de Apoyo Integrado de Specialized Education Services, Inc. (SESI)
El objetivo de cada aula es ser una comunidad acogedora, inclusiva y solidaria para los compañeros de equipo y los alumnos. Para lograrlo, se necesita un plan y una base sólida que permita fomentar, mantener y reforzar una cultura positiva a lo largo de todo el año.
Tradicionalmente, los centros educativos se han centrado en reaccionar ante los comportamientos inadecuados. Muchos centros cuentan con extensos manuales de disciplina, pero dedican mucha menos atención y preparación a cómo responder cuando los alumnos obtienen buenos resultados. Deberíamos reorientar nuestra atención y nuestra preparación hacia cómo podemos animar a los alumnos a cumplir nuestras expectativas y cómo podemos responder cuando lo consiguen.
Cómo influye nuestro comportamiento en el de los alumnos
El comportamiento de nuestros alumnos tiene un tremendo impacto en nuestra comunidad; lo único más impactante es nuestro comportamiento.Contribuimos a la cultura positiva de nuestra escuela modelando lo que significa ser solidario y servicial, escuchando activamente y cultivando las relaciones con nuestros alumnos, y centrándonos en organizar proactivamente el entorno para fomentar un comportamiento adecuado y prevenir los comportamientos inadecuados.
Parte de ser proactivos y preventivos consiste en planificar y ensayar nuestras respuestas ante el comportamiento de los alumnos. A menudo, nos centramos únicamente en responder a los comportamientos inadecuados, normalmentedespués de que estosse hayan producido. En lugar de esperar a que se produzca un comportamiento inadecuado y luego pensar cómo reaccionar, los educadores deben estar preparados para responder tanto a los comportamientos adecuados como a los inadecuados cuando estos se produzcan.
Las 12 estrategias que se indican a continuación ofrecen formas prácticas en las que los educadores pueden prepararse y responder tanto a los comportamientos adecuados como a los inadecuados de los alumnos. También puedes descargar aquí una versión imprimible de las 12 estrategias.
Responder a un comportamiento adecuado
Empieza por centrar tu atención y tus preparativos en fomentar un comportamiento adecuado y en reaccionar de forma eficaz cuando lo observes.

- Define claramente las expectativas respecto al comportamiento de los alumnos en todas las rutinas.Una de las formas más eficientes y efectivas de hacerlo es estableciendo una matriz de «normas dentro de las rutinas». Identifica entre tres y cinco expectativas generales (por ejemplo, actuar con seguridad, ser respetuoso, ser responsable) y define cómo se manifiestan esas expectativas en las diferentes rutinas y entornos de la jornada escolar. Por ejemplo, «mantener la seguridad» (expectativa) durante la «transición» (rutina) podría definirse como «no tocar a los demás con las manos ni con los pies», «caminar por el lado derecho del pasillo» y «dirigirse directamente al lugar de destino».
- Enseña explícitamente esas expectativas de comportamiento a los alumnos y recuérdalas con frecuencia. Esto puede implicar recordar a los alumnos cuáles son los comportamientos esperadosantes de quecomiencen una nueva rutina. Por ejemplo, antes de una transición, podrías preguntar: «¿Quién se acuerda de cómo se comporta uno de forma segura en el pasillo?», y a medida que los alumnos mencionen (o demuestren) los comportamientos esperados, elógialos y ofréceles comentarios constructivos según sea necesario. También es importante repasar y volver a enseñar los comportamientos esperados de forma proactiva.
- Reacciona cuando los alumnos muestren esos comportamientos.Cuando los alumnos cumplen nuestras expectativas, tendemos a reconocer esos comportamientos con mucha menos frecuencia que aquellos quenolascumplen. Tenemos que invertir esta tendencia: deberíamos prestarmás atencióna los comportamientos que cumplen nuestras expectativas, ya que son los que queremos que se repitan. El término«refuerzo», desde el punto de vista del comportamiento, significa que los comportamientos seguidos de resultados agradables para la persona que los realiza tienden a repetirse en el futuro, por lo que debemos aplicar ese principio cuando veamos que los alumnos cumplen nuestras expectativas.
Estrategias para responder a un comportamiento adecuado
Los centros educativos y las aulas pueden establecer una escala de respuestas para recompensar el comportamiento adecuado. Entre ellas pueden figurar:

- Elogios específicos y contingentes. Cuando observemos un comportamiento que cumpla con nuestras expectativas, respondamos con una frase verbal que incluya el comportamiento y una expresión o comentario positivo. («Josh, gracias por estar sentado en silencio mientras esperas a que empecemos» o «El equipo uno ha guardado todos sus materiales en el lugar correcto, muy bien hecho»). Los elogios específicos sobre el comportamiento deben ser auténticos, expresarse con tu tono de voz habitual y ser frecuentes. Recomendamos una proporción de 5:1: cinco comentarios positivos específicos por cada corrección de un error. Los elogios específicos sobre el comportamiento son una forma eficaz y eficiente de reforzar el comportamiento adecuado.

- Reconocimiento manifiesto del comportamiento adecuado. Esto estrategia puede aumentar la probabilidad de que esos comportamientos se repitan en el futuro e incluye prácticas basadas en la evidencia, tales como:
- Desarrollar un sistema de recompensas con fichas, en el que determinados comportamientos den lugar a un refuerzo condicionado generalizado (por ejemplo, fichas reales, puntos, pegatinas o marcas de recuento) y, una vez alcanzado un nivel determinado, esas «fichas» puedan canjearse por refuerzos alternativos que resulten valiosos para el alumno (por ejemplo, tiempo con los amigos, un asiento preferente o boletos para un sorteo).
- Crear un contrato de comportamiento para los alumnos que puedan necesitar más apoyo para cumplir las expectativas. Este contrato debe identificar lo que el alumno debe hacer (no lo que no debe hacer) y lo que ganará por cumplir esas expectativas.
- Elaborar un plan de reducción gradualque implique exigir «más» en cuanto al comportamiento para obtener recompensas (por ejemplo, mayor duración, comportamientos más sofisticados, mayor intervalo entre comportamientos) o pasar a utilizar refuerzos más naturales (por ejemplo, elogios, recompensas sociales, liderazgo u oportunidades de tutoría).
Responder según el contexto comportamiento inapropiado
Establecer, definir, enseñar, estimular y reforzar los comportamientos esperados ayudará a prevenir la aparición de comportamientos inadecuados.Sin embargo, los alumnos pueden cometer errores de comportamiento; después de todo, los errores son una parte natural y esperada del proceso de aprendizaje.He aquí algunas formas de responder a un comportamiento inadecuado:
- Adoptauna actitud comprensiva y colaboradora al abordar los errores de comportamiento y no des por sentado que el alumnono va a adoptarel comportamiento adecuado. Cuando los alumnos cometen errores académicos, reaccionamos automáticamente con una actitud comprensiva y colaboradora; al fin y al cabo, sabemos que el alumno no «quiso» cometer el error. Los errores de comportamiento deben tratarse de forma similar. Por ejemplo, si un alumno habla en voz alta con un compañero durante una clase, no le digas «Cállate» o «No hables»; en su lugar, aborda la situación como un error recordándole lo que debería estar haciendo: «Michael, prestar atención significa estar callado y concentrarte en tu trabajo». Si Michael se queda callado, asegúrate de reconocerlo inmediatamente: «Gracias, Michael; te agradezco que te hayas concentrado». Si Michael no se queda callado, recuérdaselo de nuevo y asegúrate de ofrecerle ayuda: «Si necesitas algo de mí, dímelo».

- Elogia de forma específica el comportamiento de aquellos alumnos quecumplen conlas expectativas. Vale la penarepetirlo: los elogios específicos sobre el comportamiento deben ser frecuentes. Ten siempre presente la proporción de 5:1: cinco comentarios positivos específicos por cada corrección de un error.
Estrategias para responder a comportamientos inapropiado en un contexto determinado
Al igual que con el comportamiento adecuado, recomendamos desarrollar una serie de estrategias para responder al comportamiento inadecuado. Algunos ejemplos son:
- Describe el comportamiento esperado en lugar del error. Explica lo que quieres ver, dale al alumno un momento para que lo demuestre y, cuando lo haga, felicítalo. Esa pausa es importante.
- Aborda el comportamiento en privado. Salir al pasillo o esperar a que se produzca una transición respeta la intimidad del alumno y reduce las probabilidades de que la situación se agrave.
- Ofrece un descanso breve y estructurado o un cambio de aires. Un breve descanso le da al alumno espacio para recargar pilas. Define de antemano en qué consiste ese descanso, por ejemplo, adónde va el alumno, cuánto dura y cómo indica que está listo para volver.
- Suspender el acceso a los privilegios ganados (por ejemplo, la posibilidad de acceder al sistema de recompensas). El alumno recuperará el acceso en cuanto demuestre un comportamiento adecuado.
- Pedir al alumno que realice una tarea de reparación. La tarea debe servir para reparar el daño concreto que haya causado al medio ambiente, a otras personas o a sí mismo.
Si existe algún riesgo para la seguridad o si el alumno se encuentra en un estado de gran agitación, hay que pasar de responder al comportamiento inadecuado a la prevención de crisis.
Recuerda:muéstrate siemprecomprensivo y servicial. Ofrécete a ayudar al alumno y reconoce los comportamientos adecuados cuando se corrijan los errores.

Sobre la autora:Diane Myers, doctora, dirige el equipo de Apoyo Integrado de SESI, donde supervisa los sistemas conductuales, académicos y terapéuticos de la organización. Con más de 20 años de experiencia como educadora especial, profesora e investigadora, está especializada en Intervenciones y Apoyos Conductuales Positivos (PBIS), formación del personal y prácticas basadas en la evidencia que ayudan a los centros educativos a crear entornos de aprendizaje positivos para alumnos con necesidades intensivas.


