5 consejos para fomentar un entorno de aprendizaje positivo para los alumnos con autismo

Abril es el Mes Mundial del Autismo, también conocido como el Mes de la Aceptación del Autismo (que comienza oficialmente con el Día Mundial de Concienciación sobre el Autismo el 2 de abril), y observamos este mes como un momento para aumentar la comprensión y la aceptación de la comunidad autista. Durante este mes, millones de personas muestran su apoyo vistiendo de azul, haciendo donaciones a fundaciones relacionadas con el autismo, ofreciendo su tiempo como voluntarios y publicando en sus redes sociales para concienciar y fomentar la aceptación.
Abril es un mes maravilloso para la comunidad autista. Y eso incluye a los millones de personas desinteresadas que trabajan cada año para garantizar que los niños con trastornos del espectro autista tengan el entorno adecuado -un entorno de aprendizaje positivo- para aprender, crecer y alcanzar el éxito.

¿Qué es un entorno de aprendizaje positivo?
Un entorno de aprendizaje positivo es aquel en el que los alumnos se sienten cómodos y seguros, tanto física como emocionalmente, participando en clase. Un entorno de aprendizaje positivo para los alumnos con autismo es imprescindible, ya que puede ayudarles a aprender y retener información mientras se sienten cómodos en un entorno con distracciones limitadas.
5 consejos para crear un entorno de aprendizaje positivo para los alumnos con autismo
Cada niño con autismo tiene sus propias necesidades, que deben abordarse en el aula. A continuación se ofrecen cinco consejos que los profesores pueden utilizar para crear un entorno de aprendizaje positivo para los alumnos con autismo.
1. Establezca horarios y cúmplalos
Muchas personas con autismo prosperan en un entorno estructurado, organizado y detallado. Saber qué esperar en cada momento del día les ayuda a sentirse cómodos y seguros. Cuando se crea un horario, los alumnos con autismo saben qué va a pasar y cuándo, lo que les ayuda a adaptarse al entorno de aprendizaje.
Dado que las personas diagnosticadas con un trastorno del espectro autista suelen tener más éxito en un entorno organizado y estructurado, no es de extrañar que los niños con autismo prefieran rutinas predecibles que les guíen a lo largo de su jornada escolar. Crear rutinas -y no desviarse de ellas- permite que los alumnos con autismo se sientan cómodos sabiendo qué va a pasar a continuación y qué ocurrirá en ese momento.
2. Reducir las distracciones
Los niños con autismo pueden distraerse con mucha facilidad, incluso con cosas que no nos parecen distracciones. En una clase, las ventanas, las puertas, los adornos de las paredes que no refuerzan la enseñanza... son distracciones potenciales para los alumnos con autismo. También lo es el desorden, así que asegúrese de mantener los materiales de enseñanza y aprendizaje bien organizados y, preferiblemente, fuera de la vista para evitar distracciones o sobreestimulación. Necesitas toda la atención de tus alumnos, así que crea un entorno de clase que lo permita, donde los alumnos puedan mirarte sin obstrucciones ni distracciones.
3. Crear un espacio físico confortable
Si bien aliviar sus mentes contribuye en gran medida a crear un entorno de aprendizaje positivo para los alumnos con autismo, también lo hace un espacio físico cómodo. Como hemos mencionado, hasta el detalle más inocuo puede distraer a un alumno con autismo, así que asegúrese de eliminar del aula todos los estímulos ambientales innecesarios. Esto incluye:
- Mantener el aula en un clima agradable para todos
- Evitar la señalización mural y otros materiales visuales
- Asegurarse de que las luces tienen el nivel de brillo adecuado y no parpadean.
- No llevar perfumes, colonias o lociones perfumadas; la fragancia puede distraer a los alumnos.
- Tener el altavoz de clase a un nivel más bajo
Algunos de ellos pueden estar fuera de su alcance, pero si habla con la dirección de la escuela sobre los posibles problemas que podrían surgir de un entorno físico del aula que no sea ideal, es posible que puedan ayudar a resolver algunos de estos problemas (interruptores de atenuación de las luces, un termostato programable, un ajuste del volumen de los altavoces, etc.). Además, puede hacer algunas excepciones con los alumnos autistas para ayudarles a sentirse más cómodos en el aula: permitirles llevar gorras de béisbol en clase para bloquear el exceso de luz, proporcionarles juguetes para las manos u otros juguetes que les ayuden a concentrarse, permitirles llevar auriculares con cancelación de ruido para abordar los problemas de sonido y proporcionarles diferentes opciones de asiento (cojines, taburetes, pelotas de yoga) para ayudarles con la entrada sensorial.
4. Garantizar la existencia de espacios de aprendizaje específicos y de espacios seguros y tranquilizadores.
Sabiendo que los alumnos con autismo prosperan en un entorno estructurado, establecer espacios dedicados tanto al aprendizaje como al tiempo de calma puede ser muy beneficioso en el aula. Coloca puestos de aprendizaje por toda la clase, como una zona para leer, otra para jugar y otra para trabajar. Asegúrate de señalizarlos claramente mediante un código de colores o una señalización mínima.
Del mismo modo, todas las aulas que atienden a niños con autismo deben contar con un espacio donde puedan calmarse y desestímularse. Este espacio debe incluir una silla cómoda o un cojín de bolitas, unos cuantos auriculares con cancelación de ruido, algunos juguetes inquietantes y cualquier otra herramienta tranquilizadora que sepa que funciona con sus alumnos.
5. Comunicar con claridad (de diversas maneras)
Los alumnos con TEA se comunican a niveles muy diversos. Algunos alumnos con autismo pueden ser muy conversadores, otros pueden ser totalmente no verbales. Tendrá que adaptar su estilo de comunicación, posiblemente de niño a niño, para llegar a ellos de forma eficaz y crear un entorno de aprendizaje positivo. Todos los alumnos deben sentirse cómodos preguntando o comunicándose, ya sea mediante gestos con las manos o el cuerpo o mediante la comunicación verbal. Como educador, es probable que tengas que adaptarte al estilo de comunicación de cada alumno para poder atender sus necesidades y enseñarles de la forma en que mejor aprenden.
Cómo pueden los profesores hacer frente a la sobrecarga sensorial en el aula
Los alumnos con autismo van a experimentar una sobrecarga sensorial o una sobreestimulación en algún momento de su clase. ¿Cómo sabrá cuándo ocurre? He aquí algunas señales:
- Síntomas físicos como dolor de estómago, dolor de cabeza o aumento del ritmo cardíaco.
- Ansiedad que se presenta como inquietud, angustia o desasosiego.
- Comportamiento de evitación, como cerrar los ojos y taparse los oídos.
- Frustración e irritabilidad, que pueden provocar conflictos con los profesores y/o compañeros de clase.
¿Cuál es la mejor manera de manejar la sobrecarga sensorial?
- Ajuste de la iluminación
- Disponer de auriculares, cascos o tapones para los oídos
- Ofrecer juguetes inquietantes como spinners, masillas o pelotas antiestrés.
- Añadir breves pausas sensoriales al día, que permitan a los niños relajarse y volver a concentrarse.
Poner en práctica estas medidas en el aula puede ayudar a prevenir la sobrecarga sensorial en primer lugar, pero también puede ayudar a calmar la situación en caso de que se produzca.
Estrategias para fomentar interacciones sociales positivas entre alumnos y educadores
Las interacciones sociales de los alumnos con autismo suelen ser bastante desalentadoras, no porque no quieran relacionarse con los demás, sino porque algunos niños saben que no tienen las mismas habilidades sociales que otros alumnos, lo que les lleva a evitarlas por completo. Aquí es donde entran en escena los profesores. Hay estrategias que pueden ayudar a los alumnos con autismo a mejorar sus habilidades sociales.
- Empareja al alumno con dificultades con un compañero que tenga buenas habilidades comunicativas y sociales. Esto puede ayudar al alumno con autismo a sentirse más cómodo interactuando.
- Utilizar elogios y refuerzos positivos específicos del comportamiento para hacer hincapié en lo que el niño hace bien socialmente.
- Demostrar interacción social.
- Infundir el aprendizaje social en actividades en las que el alumno tenga éxito.
- Haga que las pistas contextuales formen parte de su enseñanza.
- Identificar los puntos fuertes sociales y los rasgos de personalidad del alumno y utilizarlos como puntos de partida para las interacciones sociales.
- Divida a los alumnos en pequeños grupos de actividad o de almuerzo y utilice actividades estructuradas o iniciadores de conversación para que socialicen sobre un tema determinado.
- Practicar las habilidades sociales individualmente con el niño antes de introducirlo en un entorno de iguales.
- Enseñar empatía ayudando a los alumnos con autismo con su vocabulario y su reconocimiento de los sentimientos, las señales no verbales y las expresiones faciales de los demás.
Cómo puede ayudar SESI
El autismo se presenta de forma diferente en cada niño, por lo que creemos que no existe un enfoque educativo único. Ofrecemos diferentes enfoques de aula, cada uno individualizado para satisfacer las necesidades de cada estudiante y prepararlos para la vida más allá de la escuela.
Las más de 95 escuelas independientes de SESI y las más de 100 asociaciones de Aulas en el Distrito ayudan a los alumnos con autismo satisfaciendo sus necesidades académicas, conductuales, sociales y emocionales mediante apoyo experto, instrucción personalizada y modelos de aprendizaje basados en pruebas.


