La historia de éxito de la escuela de Auburn: Encontrando su camino

Un duro camino de vuelta al cole tras la pandemia
Para una familia de Silver Spring, la vuelta al colegio tras la pandemia no fue nada fácil. Cuando el hijo de Susan estaba en la guardería, las aulas cerraron y la estructura de la vida escolar desapareció. Cuando volvió a la enseñanza presencial a tiempo completo en segundo curso, la adaptación resultó ser un camino largo y lleno de baches.
"Al principio le gustaba ir al colegio", recuerda Susan. "Pero al final de segundo curso, sufría una gran ansiedad. No se encontraba bien, no quería ir al colegio. Todo le daba miedo".
Además, el hijo de Susan asistía a un gran colegio público con recursos limitados, e incluso con la ayuda de un orientador, el estrés le pasó factura. "Había sido un niño tan alegre, pero se volvió tan reservado", dijo. "Sabíamos que quedarse donde estaba no era una opción para quinto curso".
En busca de la escuela adecuada
Al principio, encontrar el entorno adecuado no fue fácil. "No es autista ni disléxico, así que muchos colegios privados no eran lo más adecuado", dice Susan. Entonces, un amigo les recomendó la Auburn School, a pocas manzanas de su casa. "Esa recomendación tuvo mucho peso", explicó. "Cuando nos reunimos con Andy y Ana, sentí que realmente querían entender a mi hijo, y que no iban a renunciar a él".
En consecuencia, ese compromiso era exactamente lo que su hijo necesitaba. Después de años de continuas ausencias en su anterior colegio, poco a poco se acostumbró a la rutina en Auburn, asistiendo unas horas cada día al comienzo del curso escolar.
Un entorno de apoyo que lo cambió todo
"En noviembre de su primer año, iba a la escuela todos los días", dice Susan. "Fueron muy flexibles. Ha sido una bendición para su salud mental y emocional y para la de nuestra familia".
Hoy, su hijo está prosperando. Ha hecho amigos, ha escrito canciones de rap y ha creado juegos para el recreo. Se siente cómodo almorzando con sus compañeros e incluso a veces viajando en el coche de un amigo, cosas que antes le parecían imposibles. "Ha recuperado la confianza en sí mismo", dice Susan. "Es creativo y divertido. Es él mismo".
Comunicación y colaboración con los padres
Susan atribuye sus progresos al personal de Auburn, muy unido, y a la comunicación permanente. "Son unos comunicadores fabulosos", dice. "Si pasa algo durante el día, me entero, así que hay contexto cuando llega a casa. Comparten información real y práctica e incluyen realmente a los padres como socios."
Redescubrir la alegría y la confianza en el aprendizaje
Gracias a la paciencia, la empatía y el apoyo adecuado, el hijo de Susan ha redescubierto la felicidad en la escuela y en sí mismo. "Encontrar Auburn le ha permitido florecer de nuevo", dice. "Se siente comprendido, apoyado y parte de una comunidad".


