Personal destacado: Terence Wiggins, de Achieve Academy of Harrisburg, da forma a la vida de los estudiantes

En Achieve Academy of Harrisburg, el director escolar Terence Wiggins es más que un administrador: es un mentor, un líder y un defensor del éxito de los estudiantes. Con más de 30 años de experiencia en educación, es un experto en ayudar a los estudiantes a superar su zona de confort, al tiempo que se asegura de que se sientan valorados y apoyados.
Durante los últimos 10 años en Achieve Academy, el Sr. Wiggins ascendió de especialista en comportamiento a director de la escuela. Nombrado Personal del Campus del Año en 2023, se dedica a fomentar un entorno en el que los estudiantes prosperan.
Aunque en un principio iba camino de convertirse en agente de policía, su trayectoria cambió en la universidad cuando descubrió su pasión por trabajar con estudiantes que se enfrentaban a retos académicos y de comportamiento. Para el Sr. Wiggins, la mayor recompensa es ver a los alumnos triunfar contra todo pronóstico.
Mantiene el contacto con muchos antiguos alumnos, entre ellos seis de su primer año: uno aprobó recientemente el examen de enfermería, y otros vuelven para expresar su gratitud.
"Les queremos cuando necesitan que les quieran y les empujamos cuando necesitan que les empujen", dijo. "Ver su éxito hace que todo merezca la pena".


El Sr. Wiggins da prioridad a las relaciones sólidas con los estudiantes, las familias y el personal. Se comunica regularmente con los padres, celebrando los logros y abordando los retos. Su liderazgo se extiende a los profesores, a los que asesora y anima a crecer profesionalmente.
Nacido en Pittsburgh y residente en Coatesville, viaja diariamente tres horas de ida y vuelta impulsado por su dedicación a los estudiantes de Harrisburg. Ex jugador de fútbol universitario, valora el trabajo en equipo, la disciplina y el ejemplo. "Las acciones dicen más que las palabras", afirma. "Si sirvo de modelo, verán una forma mejor de servir a los niños".
Para el Sr. Wiggins, la educación es una vocación. Trata a cada alumno como si fuera suyo, ofreciéndole tanto orientación como disciplina. "Sinceramente, quiero a estos niños", dice. "Y no me avergüenza decírselo".
Su impacto es evidente en los alumnos que vuelven para darle las gracias, en los padres que le atribuyen haber cambiado la vida de sus hijos y en la comunidad a la que sirve incansablemente. A medida que se acerca la graduación, espera ver a otra clase cruzar el escenario, sabiendo que él ayudó a forjar su futuro.


