Fomentar la autonomía mediante habilidades cotidianas en la escuela High Road de Wright City

Para los alumnos del itinerario «Spring» de la High Road School de Wright City, el aprendizaje va más allá de lo académico e incluye las habilidades prácticas que necesitan para desenvolverse en la vida cotidiana con confianza.
Laura Langley, una veterana de la Marina de los Estados Unidos, descubrió su vocación por la educación mientras trabajaba como voluntaria en las aulas de sus hijos. Esa experiencia despertó su interés por trabajar con alumnos y, finalmente, la llevó a la High Road School de Wright City, donde se incorporó al equipo en 2024.
Langley imparte clases en Spring, un programa que ayuda a los alumnos con trastornos del espectro autista a desarrollar habilidades para la vida independiente, como el cuidado personal, la comunicación, la autodefensa, la cocina y la gestión del tiempo.
Hablamos con ella sobre cómo este programa ayuda a los alumnos a crecer y a prepararse para la vida más allá de las aulas.
¿En qué habilidades para la vida independiente se centran cada día los alumnos de Spring?
El cuidado personal y la higiene son los elementos más fundamentales para una vida independiente; los alumnos trabajan en ellos con frecuencia. Adquirir hábitos de cuidado físico puede sentar las bases para la confianza en uno mismo y la capacidad de lograr otras cosas. Otras áreas clave del cuidado personal son la comunicación, la cocina, la defensa de los propios intereses y la gestión del tiempo.
¿Cómo se apoya a los alumnos con trastornos del espectro autista en su transición hacia un aprendizaje y una vida más independientes?
La repetición es clave para fomentar la confianza. Ayuda a los alumnos a desarrollar la «memoria muscular» y la convicción de que pueden tener éxito, algo fundamental para la independencia. Los alumnos no siempre tendrán a alguien cerca que les coja de la mano o les anime. Necesitan confiar en sus propias capacidades. Cuando creemos en su capacidad para triunfar por sí mismos y les damos el espacio necesario para que lo intenten por su cuenta, ellos también empiezan a verlo. Con el tiempo, esa convicción se convierte en algo propio, y es entonces cuando la verdadera independencia echa raíces.
¿Podrías contarnos la historia de éxito de un alumno que haya progresado notablemente gracias al programa Spring?
Una alumna tenía grandes dificultades con la motivación y la confianza en sí misma, y a menudo parecía indiferente hacia el colegio y las notas. Siempre se mostraba amable con sus compañeros, pero a menudo no lo era consigo misma. Además, presentaba comportamientos intensos y recurrentes. Con el tiempo, ha experimentado un enorme crecimiento y, en los dos años que lleva con nosotros, se ha producido una disminución significativa de esos comportamientos. Ha desarrollado la capacidad de reconocer cuándo se está frustrando y, en la mayoría de los casos, es capaz de defenderse a sí misma pidiendo lo que necesita para calmarse. Ahora va por buen camino para graduarse este año y tiene un plan claro para su futuro. Estoy increíblemente orgullosa del progreso que ha logrado y de la persona en la que se está convirtiendo. No tengo ninguna duda de que puede lograr cualquier cosa que se proponga.
¿Qué estrategias o enfoques te han parecido más eficaces a la hora de ayudar a los alumnos a desenvolverse en situaciones de la vida real?
Me centro en calmar las situaciones y en ayudar a los alumnos a utilizar estrategias como la respiración profunda y técnicas de estabilización, como el método «5-4-3-2-1». Mi objetivo es ayudar a los alumnos a aprender a regular sus emociones de forma independiente. Como profesora de secundaria, mi función es preparar a los alumnos para la vida más allá del aula. El mundo real no siempre es amable. Los alumnos necesitan herramientas para responder con calma y de forma adecuada en diversas situaciones, incluso cuando los demás quizá no comprendan del todo sus necesidades.
¿Cómo puede la comunidad apoyar a los estudiantes esta primavera?
Empieza por tratar a los alumnos con respeto y franqueza: no son más que niños que quieren sentirse aceptados y valorados. Quieren hacer amigos, quieren jugar y quieren hablar de las cosas que les interesan, como cualquier otra persona. Pequeños gestos pueden marcar una gran diferencia: salúdalos, hazles preguntas, invítalos a participar en actividades, ya sea jugar a algo, ver una película o pasar tiempo al aire libre. La inclusión, incluso en los pequeños momentos, ayuda a crear vínculos, confianza y un sentido de pertenencia.
