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Esta temporada, encontrar mi gratitud en el arte y la enseñanza

Los educadores guían y apoyan a los alumnos, pero también aprenden de su curiosidad, de su capacidad para resolver problemas y de sus singulares formas de pensar Puntos clave:...
4 de diciembre de 2024
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Los educadores guían y apoyan a los alumnos, pero también aprenden de su curiosidad, su capacidad para resolver problemas y su forma única de pensar.

Puntos clave:

Como profesora de arte en un colegio para alumnos con dobles excepciones, la gratitud está presente en muchos momentos del día. Reflexionando sobre mi anterior puesto en un colegio público, a menudo me sentía atrapada en un torbellino, centrada en alumnos que no siempre estaban totalmente comprometidos. Pero aquí, tengo el don del tiempo y las conexiones. Las clases pequeñas me permiten conocer personalmente a cada uno de mis alumnos, celebrar sus voces y ayudarles a dar vida a sus pasiones. Estoy agradecida por la oportunidad de inspirarles, pero aún más por la inspiración que ellos me traen a mí.

Mis alumnos me sorprenden con su creatividad y resistencia. No son sólo niños en una escuela de educación especial; son individuos que me enseñan nuevas formas de ver el arte y la vida. En nuestro campus, nos esforzamos por ofrecer a los alumnos un entorno seguro, terapéutico y educativo en el que desarrollen habilidades para convertirse en aprendices eficaces, adquieran una visión personal y adquieran estrategias de afrontamiento.

Un día puedo ver a un alumno enseñándome orgulloso su carpeta de trabajos. Al día siguiente, ese mismo alumno puede estar experimentando con la máquina de coser, con dificultades, pero con ganas de probar algo nuevo. Pequeños momentos como estos me recuerdan que la enseñanza no es una calle de sentido único. Aunque estoy aquí para guiar y apoyar a mis alumnos, también aprendo mucho de su curiosidad, de su capacidad para resolver problemas y de sus formas únicas de pensar. Es una lección de humildad saber que confían en mí para formar parte de su personalísimo viaje creativo. Nuestras clases de arte a menudo parecen sesiones de arteterapia, en las que, con cada pincelada o moldeado de arcilla, los alumnos aprenden más sobre sí mismos.

El ambiente unido y solidario de nuestra escuela me permite practicar un enfoque basado en la elección en el aula de arte. Esto significa que mis alumnos tienen libertad para explorar los temas que más les interesan. Cada semestre, eligen un tema general que inspira sus proyectos, desde la identidad personal o los patrones de la naturaleza hasta las conexiones sociales o los estudios de luz y textura. Esta flexibilidad les permite expresar su individualidad y conectarse con el arte de maneras personalmente significativas. Me siento agradecida al ver que alumnos que antes estaban desinteresados por el arte salen de mi clase con una nueva confianza y entusiasmo, a menudo diciéndome que ahora ven el mundo de otra manera, o simplemente diciendo "gracias". Estos gestos me recuerdan que estoy marcando la diferencia que esperaba cuando decidí ser profesora.

La trayectoria de mis alumnos me ha cambiado como educadora y como persona. Me han enseñado el valor de ir más despacio, de dar un paso atrás cuando un proyecto no funciona y de replantearme la mejor manera de apoyar a cada uno de ellos. Su franqueza sobre sus propias luchas me recuerda que debo ser más amable conmigo misma, practicar lo que predico sobre el autocuidado y la salud mental. Esto se amplificó cuando volví a las aulas después de tener a mi primer hijo el año pasado. En muchos sentidos, mis alumnos se han convertido en mis maestros, empujándome a ser una persona mejor y más compasiva. Me ayudan en los días difíciles y me preguntan si me estoy poniendo a mí misma en primer lugar, utilizando mis habilidades de afrontamiento. Me dan tanto que me hacen sentir humilde.

Compaginar mi papel de profesora con el de madre reciente tiene sus retos, pero estoy increíblemente agradecida por esta carrera que me llena de energía. Mi escuela no es sólo un lugar donde comparto mi amor por el arte, sino también donde encuentro mi propia salida creativa. Ya sea llevando una obra que he hecho en casa para enseñársela a mis alumnos o charlando con ellos sobre nuestros intereses comunes, este trabajo me mantiene conectada a mis pasiones más allá de la maternidad.

Cada día me acuerdo de que aquí he encontrado el trabajo de mis sueños. Estoy agradecida no sólo por la oportunidad de influir en mis alumnos, sino también por el impacto que ellos tienen en mí. En esta época de gratitud, llevo estas lecciones con el corazón lleno, sabiendo que nuestro trabajo creativo conjunto es un paso importante para que mis alumnos alcancen su potencial intelectual y socioemocional.

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