La evolución de Draven en la Sierra School de Sherman

En la Sierra School de Sherman, el progreso suele ir ganándose poco a poco. Con motivo del Mes Mundial del Autismo, el colegio destaca el desarrollo de un alumno y lo que esto dice sobre la paciencia, la constancia y el apoyo en el aula.
Desarrollo temprano y apoyo
Cuando Draven llegó por primera vez, era callado y reservado. En clase, solía bajar la mirada cuando se le dirigían la palabra y, cuando respondía, su voz apenas superaba un susurro. Sus respuestas eran breves, a veces de apenas unas pocas palabras.
El personal se dio cuenta desde el principio de que la comunicación era un reto, pero también vio el potencial que ofrecía.
«Draven no llegó hablando en voz alta, sino escuchando, observando y aprendiendo. Eso nos dijo todo lo que necesitábamos saber. Solo teníamos que aceptarlo tal y como era y ayudarle a crecer a partir de ahí», afirmó la Dra. Lasonia Russell, directora del colegio.
En lugar de precipitar el proceso, el personal se centró en ofrecer un apoyo constante y coherente. Le dieron tiempo a Draven para responder, le animaron a participar de formas que le resultaran asequibles y prestaron mucha atención a los pequeños indicios de progreso. Con el tiempo, esos pequeños momentos fueron sumándose. Sus respuestas se volvieron más claras y completas. Además, se sintió más cómodo estableciendo contacto visual y participando en clase.
Fomentar la confianza con el tiempo
A medida que ganaba confianza, también aumentaba su disposición a relacionarse con sus compañeros y el personal. Draven empezó a participar más activamente en su aprendizaje.
«A medida que la confianza de Draven iba aumentando, empezamos a ver cómo se hacía responsable de su propio aprendizaje. Se mostraba interesado, participaba y nos demostraba de lo que era realmente capaz», afirmó Russell.
Un momento de éxito
Ese progreso quedó patente durante una reciente presentación en clase. Draven se situó frente a sus compañeros, profesores y familiares para presentar el proyecto sobre la profesión de sus sueños. Habló con claridad y seguridad, compartiendo sus metas e ideas para el futuro. Su experiencia pone de manifiesto cómo un apoyo constante y un entorno estructurado pueden ayudar a los alumnos a desarrollar habilidades con el paso del tiempo.
«Como líderes, momentos como ese nos recuerdan por qué hacemos este trabajo. Draven solía hablar en voz baja y evitaba hablar delante de los demás. Verlo ahora exponer con claridad y seguridad es una prueba de su crecimiento y perseverancia», afirmó Russell.
Hoy en día, Draven sigue desarrollando su voz y afrontando nuevos retos. Su historia nos recuerda que el progreso no siempre es rápido, pero que, con el apoyo adecuado, sí se consigue.



