Cuando un corte de pelo proporciona mucho más que un nuevo "peinado" a un niño con necesidades sensoriales: La historia de Tristan

A veces, a los niños no les gusta ir al médico, al dentista, de compras o incluso a cortarse el pelo. Para los niños con autismo, problemas emocionales y de conducta, así como otras discapacidades, la experiencia sensorial de un corte de pelo puede ser abrumadora. Este fue el caso de Tristan, el hijo de 8 años de Maggie, alumno de segundo curso de la High Road School de Hoffman Estates
Las necesidades sensoriales de Tristan dificultaban el corte de pelo, con problemas como la sensación del pelo en los hombros, el sonido de las maquinillas e incluso la visión de las tijeras. Con el tiempo, el pelo le creció hasta cubrirle los ojos, las orejas y el cuello.
Maggie buscó un peluquero especializado en trabajar con niños con necesidades especiales, pero no tuvo suerte. Tras comentarlo con el personal del colegio, el profesor y el equipo de Tristan decidieron intervenir. En enero, después de que Tristán mencionara que necesitaba "cortarse el pelo", el equipo del colegio se puso en contacto con Maggie para pedirle permiso para ayudar. Con su aprobación, un equipo de cuatro miembros del personal, incluidos un logopeda, un profesor, un paraprofesional y el director del colegio, trabajaron juntos para cortarle el pelo a Tristán.
El proceso duró 90 minutos, con pausas para ver vídeos que distrajeran a Tristán y abordaran sus sensibilidades sensoriales. Aunque fue un reto, la paciencia y el cuidado del equipo hicieron que la experiencia fuera un éxito. Tristán estaba contento y lleno de energía después de ver su nuevo corte de pelo, diciendo repetidamente "corte de pelo" y tocándose la cabeza cuando llegó a casa.
Maggie expresó su gratitud por el apoyo de la escuela: "Me hizo muy feliz y me emocionó que se tomaran el tiempo de escuchar a Tristan. Mi principal deseo es que exprese sus deseos y necesidades".